jueves, 15 de marzo de 2012

La Eneida


"Sunt lacrimae rerum et mentem mortalia tangunt" Virgilio, La Eneida  I, 462    Después de su encuentro con Venus, envuelto en la niebla que ella le envía, Eneas entra en Cartago y contempla el templo de Juno, cuyas puertas dibujan escenas de la guerra de Troya. Su propia historia. Llorando, le dice a Ácates: «¿Hay algún lugar en la tierra que no esté lleno de nuestros esfuerzos? Mira a Príamo. Aquí los méritos tienen su recompensa; hay lágrimas en las cosas y lo mortal conmueve el alma. No temas; esta fama te traerá algún consuelo»
La conciencia de lo efímero Eneida